Un pueblo de tan solo 740 habitantes se ha convertido en el epicentro de la recuperación del lince ibérico, superando en relevancia zonas tradicionales y marcando un precedente en la conservación de fauna en el continente
Un pequeño pueblo de 740 habitantes es el nuevo epicentro de la recuperación del lince ibérico, superando zonas tradicionales y marcando un precedente en la conservación de fauna.